Varias personas pueden pensar que es mejor olvidar. Yo digo que no. No debemos olvidar, pero si aprender a vivir con ese recuerdo. Prácticamente ya son 20 años de los Acuerdos de Paz y ha sucedido de todo, crímenes sin descubrir a sus culpables, muertes de personas inocentes, pero algo que jamás faltará y que ojalá algún día llegue a erradicarse es la injusticia social. Podemos ver las injusticias a lo largo de la historia, no sólo en nuestro país, sino a nivel mundial.
En el proceso de paz que se llevó a cabo el 16 de enero de 1992, se señalaron cuatro objetivos para dicho proceso, los cuales son: Terminar el conflicto armado por la vía política, impulsar la democratización del país, garantizar el respeto a los derechos humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña. Si bien es cierto varios puntos de este proceso se llevaron a cabo, pero uno de los más importantes quedó en el abandono o al menos no se ha visto un cambio en ese objetivo, que es el de reunificar a la sociedad. Muy difícilmente se podría unir a un país que ha estado en una constante guerra, pero es más difícil vivir en una sociedad en donde la seguridad se convierte en un anti derecho, en donde la delincuencia en vez de erradicarse va incrementando, en donde los delincuentes son dueños de nuestras vidas y que estamos con el temor de poder perderla en cualquier momento.
Reconciliarse con El Salvador sería ideal. Encontrarnos a nosotros mismos como salvadoreños sería fenomenal, de hecho hay personas que quieren hacerlo, pero hay otras que no, en ellas permanece el sentimiento del rencor y a veces del odio, por ejemplo, las personas que perdieron a sus seres queridos en la guerra está llenas de rencor por el daño que les hicieron a ellos y a sus familiares. Pero ¿dónde queda entonces el proceso de paz que se hizo? Como lo dije anteriormente el unir a El Salvador será difícil, pues hay personas que no olvidan, si bien es cierto, hay que perdonar, pero no olvidar. No hay que vivir con rencores, porque tarde o temprano la justicia divina llegará.
El anhelo de Paz del pueblo salvadoreño: a medida que transcurría el conflicto armado, el anhelo de paz fue creciendo en la conciencia colectiva del pueblo. Al final, el convencimiento de que la alternativa más razonable para acabar con el conflicto era la negociación se extendía en la mayoría de sectores de la población, tal como fue expresado por miembros de la alta dirigencia guerrillera. Ese momento tan esperado por el pueblo salvadoreño al fin llegó.
Algo que llamó bastante mi atención es que una persona en la charla presentada dijo que se estaba mejor en la guerra que ahora, porque ahora no se sabe quiénes son ladrones y que nos exponemos más que en la época de la guerra. Antes se podía caminar a las ocho de la noche por el centro, ahora a las seis de la tarde es más que peligroso. Y recordemos una frase célebre este gran autor, Jimi Hendrix: “Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder, el mundo conocerá la paz”.

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